Y mientras yo me pregunto si son "perros peligrosos" los Terranova, los Montaña del Pirineo o los San Bernardos (¿será por el barrilito?), las alimañas realmente peligrosas siguen sueltas por ahí. Y como muestra pueden leer la crónica parasitaria que cuenta un
vecino ligerito de ropa: la historia de un individuo que está timando vilmente a una pareja ansiosa por buscar cualquier remedio a la enfermedad de su hijo.
Los ataques de perros peligrosos son reales. Pero también son reales, y desgraciadamente más frecuentes, los casos de tipos sin escrúpulos capaces de estafar a una familia en una situación desesperada.
Y contra esos, por lo visto, nadie se atreve a alzar una mano.
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