Desde el fondo del mar se ven las cosas de otra manera (bueno, en realidad no se ven, por la falta de luz y esas cosas; pero de alguna manera tenía que empezar esta bitácora, ¿no les parece?).
El caso es que, en agosto pasado y sin previo aviso, la expedición que la empresa
RMS Titanic había enviado al pecio del
Yamato dejó de enviar sus
informes. Con lo cual, al menos de momento, se mantiene el misterio sobre los restos del mayor acorazado de la historia.
Y con lo cual podemos seguir escribiendo tranquilamente desde el fondo del asunto, digooo, del mar, sin que nos molesten demasiado. Aunque, como saben los lectores de aquella vieja
página web de Yamato, a un servidor sí que le gusta molestar un poquito de vez en cuando.
Pero sólo a quien se lo merezca, claro. Bienvenidos.
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