*** Aviso importante para quien no haya visto la película:
¡spoilers a proa! ***
Yo no llevo un
doble de torres, que aquí ya es temporada alta y para entrar otra vez en el cine hace falta llevar un batallón de trolls de las cavernas para que te abran paso. Por otra parte, ya han aparecido otras historias (o sea,
una y
otra, al menos que yo haya visto) comentando la película.
Entre esas historias y sus comentarios respectivos se exponen muchos de los cambios que Peter Jackson ha, ejem,
perpetrado respecto a la novela de
Tolkien, así que yo podría haberme/haberles ahorrado esta entrada. Pero, como dice
Akin, hay mucho que comentar. Y como hoy tengo un poquito de tiempo, con permiso de la autoridad vamos con ello.
1.- Lo bueno.
En general, estoy de acuerdo con casi todo el mundo. La memorable "actuación" de Gollum, la excelente interpretación de Eowyn, el ataque de los ents a Isengard... Incluso el combate entre Gandalf y el Balrog de Moria (a pesar de las dichosas alas...) Mucho peor me pareció la presencia de los arqueros de Lothlórien en el Abismo de Helm, pero creo que la escena de la muerte de Haldir lo compensa con creces. Sobre todo, teniendo en cuenta que el "papelón" que hizo en la versión para pantalla grande de "La Comunidad del Anillo" había conseguido convertirlo en un tipo de lo más antipático, ¿verdad?
En lo que no estoy de acuerdo prácticamente con nadie es en la valoración de Edoras y, en general, el retrato que aparece de Rohan. Creo que la interpretación de Peter Jackson es mucho más cercana a lo que Tolkien tenía en la cabeza cuando describía la Marca de los Jinetes que la impresión, mucho más grandiosa, que puede quedarse tras leer el libro. Si no recuerdo mal, Tolkien tomó como modelo de los Rohirrim a los antiguos sajones. Y, leyendas aparte, la verdad es que probablemente la descripción que mejor les cuadre sea la que hizo Saruman de la casa de Eorl: "
un cobertizo hediondo donde se embriagan unos cuantos bandidos, mientras la prole se arrastra por el suelo entre los perros".
Por lo demás, como viejo "tolkienista" me molestan muchos otros cambios, pero entiendo que son necesarios para la adaptación cinematográfica. Ahora bien...
2.- Lo malo.
¿Qué necesidad había de la escenita de la caída de Aragorn por el barranco y demás? Por más vueltas que le doy, la encuentro totalmente gratuita.
Y peor aún es lo de Faramir. Como dice
Eledhwen, este no es nuestro Faramir, que nos lo han cambiado. Y aunque ella sí que encuentre justificación a lo de llevar a Frodo a Osgiliath, y que allí sea visto por un nazgûl, de modo que Sauron se convenza de que el Anillo va hacia Gondor, lo cierto es que me parece más elegante la solución que figura en la propia novela: que Sauron lo crea por lo que ve a través del Palantir. No sé, pero me da la impresión de que, si un nazgûl hubiese localizado el Anillo, lo lógico sería ver a a continuación a los otros ocho lanzándose a toda leche sobre Osgiliath y haciendo que la película terminase antes de tiempo ;-)
Es una incoherencia parecida a la especie de "posesión diabólica" del rey Théoden. Si el pobre abuelete estaba tan directamente controlado por Saruman como parece en la película, ¿para qué puñetas quería este tener a Lengua de Serpiente a su servicio?
Bonito lo de Arwen como viuda, pero tampoco demasiado fiel, que digamos. Por los augurios de Elrond, da la impresión de que el destino de Arwen sea vagar para siempre por los bosques, la última de su raza, sola, hasta consumirse y morir de pena (¿o quizás de aburrimiento?). Y no es eso, no es eso. La elección de Arwen, el
privilegio que menciona en "La Comunidad del Anillo", es precisamente su derecho a convertirse en humana, en mortal. Quizá la versión de la película sea más sencilla de exponer, pero la de la novela me parece más conmovedora. Claro que, en general, encuentro a faltar un "algo" indefinible en el tratamiento cinematográfico de los elfos. Sí, son muy monos, muy enigmáticos y todo lo demás, pero creo que Peter Jackson no ha conseguido del todo reflejar ese
resplandor élfico (dicho sea, claro, con permiso de
Eledhwen ;-) ).
Francamente ridículo lo de Legolas en monopatín, por más que arrancase una salva de aplausos del fondo del cine (que debía estar poblado de "ringers" de la peor especie). Y un tanto cutre, sí, eso de la puertecita lateral en la fortaleza de Helm. Sobre todo porque la escena sólo sirve para que Aragorn y Gimli se luzcan destripando orcos: se supone que están ganando tiempo para permitir que los rohirrim refuercen la puerta principal, pero resulta que, cuando ya lo han conseguido, el rey Théoden se "acojona" y ordena la retirada al reducto interior. Si tenemos en cuenta que a cambio de cosas como esta hemos perdido momentos como el de Aragorn subido en lo alto de la muralla, diciendo a los Uruk-hai que había salido a contemplar el amanecer...
Pues claro, con todo eso uno se pone de mal humor, y empieza a ser quizás exageradamente crítico. Y no entiende muy bien que dos de los niños de Rohan refugiados en las cavernas del Abismo de Helm sean igualitos, igualitos, que dos de los niños hobbit que escuchaban embobados a Bilbo en "La Comunidad del Anillo". Niños hobbit que a su vez son igualitos, igualitos, que los hijos de Peter Jackson...
Y uno se pregunta por qué, cada vez que ve un plano general de Edoras, tiene la impresión de estar viendo la aldea de un belén no demasiado bien logrado...
Y uno se extraña de que los ents no parezcan tener siempre el mismo tamaño...
Y, en fin, uno casi se contagia de la indiferencia de ese guerrero que se pasa media escena intentando colocar una flecha en su arco y que luego, al oir la desesperada orden de retirarse al interior de la fortaleza de Helm, deja tranquilamente aquellos trastos y se dirige al refugio con paso cansino (sí, sí, fijaos en él: está más o menos en el centro de la pantalla)...
Claro que para combatir esa indiferencia tenemos la visión del pobre Gimli convertido en alivio cómico. Y menos mal que, aunque Peter Jackson ha cedido a la tentación de encajar a Gimli en el tópico más recurrente en las parodias de "El Señor de los Anillos", al menos no ha hecho lo mismo con Legolas. Ya me, ejem,
entienden.
Total, que me atengo a
lo dicho: me voy a apuntar a la Asociación de Enemigos de Peter Jackson. No quiero perderme la cara de Glorflindel pidiendo una explicación, ni a Bombadil con su pancarta de "Tom también existe". Me gustaría escuchar las protestas de Faramir, y las quejas de Éomer por tener que cabalgar tropecientos kilómetros, con lo cómodo que estaba en su mazmorra de Meduseld. Y, sobre todo, me encantaría contemplar a Gimli gritando aquello de
Baruk Khazâd! Khazâd ai-mênu!, mientras le demuestra a PJ lo peligrosos que son los enanos
en las distancias cortas.
Pero, eso sí:
después de que termine la tercera película, ¿eh? ;-)
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