Lo siento. Debo protestar, y protesto. Incluso una persona tan paciente como un servidor tiene un límite, y hay algunas cosas que no puede tolerar. De modo que, con el permiso de la concurrencia, y aprovechando esta tribuna, quiero hacer constar mi absoluto
cabreo. Y no me refiero a lo del
Prestige, de quien ya se están ocupando otros mejor de lo que podría hacer yo. Hablo de otras dos noticias, muy actuales, y que me han causado un verdadero ataque de indignación.
Allá van mis desahogos:
¶