Lo dijo Joseba Egibar. La ilegalización de Batasuna situaría al País Vasco en "
un escenario absolutamente diabólico políticamente". Ná menos.
Y es que, desde que empezó a gestarse la vigente
Ley de Partidos, el PNV nos ha ido anticipando que la ilegalización de Batasuna, su amiga y aliada, se nos van a venir encima toda clase de calamidades. Que lo que pudiera parecer una elemental medida de autodefensa de un régimen democrático ante quienes se aprovechan de los mecanismos legales para seguir sembrando el terror y la muerte es, en realidad, un atentado a las libertades. Que si PP y PSOE persisten en su actitud de poner la basura donde corresponde, se va a desatar poco menos que el apocalipsis. Que, en ese euskera macarrónico que los nacionalistas vascos van inventando, supongo que se dirá "
apokalipsis".
Y claro, uno se pone a pensar en qué puede consistir ese "apokalipsis". Imaginemos...
Para empezar, cabe suponer que los "abertzales" se lanzarían a la calle. Que organizarían una campaña de disturbios, de quema de autobuses y de contendedores, de destrucción... en fin, una "kale borroka"...
...Pero no se quedarían ahí, sin duda. Además, se dedicarían a señalar a los no nacionalistas, a sembrar las ciudades de carteles y pintadas con los nombres de los "enemigos de Euskal Herria" enmarcados por una diana. A gritar "¡ETA, mátalos!"...
...Por supuesto, intentarían boicotear toda clase de actos públicos, organizando sus propias tonterías alternativas y desafiando abiertamente la legalidad...
...Apoyarían con todo descaro a ETA, en sus mítines, sus actuaciones públicas, las declaraciones de sus dirigentes... Organizarían homenajes a los asesinos que mueran cuando alguna de sus bombas les estalle en las manos, montarían campañas de apoyo a los presos...
...Colaborarían activamente en la recaudación del "impuesto revolucionario" y la financiación de ETA, a través de un complejo entramado de empresas al más puro estilo mafioso...
...Sus militantes y simpatizantes servirían como una red de apoyo a las acciones etarras, proporcionándoles cobijo, información, ayuda económica, asistencia jurídica a los terroristas detenidos, e incluso una cantera de jóvenes convenientemente aborregados para ir cubriendo vacantes...
...En fin, un panorama diabólico, desde luego. Tan diabólico como hasta ahora. Sólo que sin que esas actividades reciban financiación pública, sin que los terroristas tengan un acceso sencillo a las instituciones, sin que sus cabecillas puedan ampararse en su inmunidad parlamentaria... sin que jueguen con ventaja en una democracia a la que sólo pretenden destruir.
El apokalipsis, ¿eh?... Pues voy a asomarme a la ventana, a ver si veo pasar a los Cuatro Jinetes.
Que ya están tardando.
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