
Observe usted esta foto. ¿Qué ve? No, no le pregunto qué es lo que aparece en la foto; eso lo puede encontrar en cualquier manual de astronomía. Me refiero a
qué ve usted.
La pregunta surgió en la noche de San Juan, esa en que las brujas van de aquelarre, los enamorados formulan sus deseos a la luz de las llamas, y que, según los más viejos del lugar, si hay Luna nueva resulta ideal para plantar una higuera. Pero también nació de un poema de Antonio Machado, aquel que dice...
Poned sobre los campos
un carbonero, un sabio y un poeta.
Veréis cómo el poeta admira y calla,
el sabio mira y piensa...
Seguramente, el carbonero busca
las moras o las setas.
Llevadlos al teatro
y sólo el carbonero no bosteza.
Quien prefiere lo vivo a lo pintado
es el hombre que piensa, canta o sueña.
El carbonero tiene
llena de fantasías la cabeza.

Así pues, ¿qué ve usted en la foto? ¿En cualquier foto del cielo, de ese maravilloso Universo que nos rodea? Hay quien, como contaba Machado, se queda en una sola visión.
En la del poeta, que admira y calla, que sólo piensa en la inmensa belleza de esas imágenes, en su esplendor, en su sueño.
O en la del sabio, que mira y piensa, que intenta descubrir qué ve, qué procesos llevaron a que se formase aquel objeto, cuál fue su pasado y cuál será su futuro.
Pero también hay quien conjuga ambas. Quien se rinde a la belleza, pero también a la curiosidad. Quien siente tanta fascinación por la imagen del cuadro como por su significado. Quien, pensando más, admira más.

Puede hacerse. Haga la prueba: túmbese en la hierba cualquier noche de verano, y mire hacia el firmamento. Busque
aquí y
allá. Y, por supuesto,
aquí, que no solo de astronomía vive el poeta.
Admire y calle, mire y piense. Verá que se puede ser, al mismo tiempo, un sabio y un poeta. Como lo era el propio Machado.
Y que merece la pena intentarlo.
P.S.: Y, a todo esto... ¿qué pasa con el carbonero? Para mí que era el que plantaba la higuera con la Luna nueva de la noche de San Juan.
Mala suerte este año, entonces ;-)
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