Repasando la entrada anterior, me da la impresión de que se me ha quedado un tanto cojita. Y una amiga me sugiere que incluya un comentario, una reflexión personal, algo para acabarla de cuadrar, vamos.
Y
muchas veces tomé la pluma para escribille, y muchas la dejé, por no saber lo que escribiría; y estando una suspenso, con el papel delante, la pluma en la oreja, el codo en el bufete y la mano en la mejilla, pensando lo que diría, de repente se me ocurrió una idea.
¿Por qué no lo escribe ella?
Porque ya sabe que, invitada, está.
P.P.S.: No, no busquen: donde pongo una amiga no hay enlace bitacoril. Todavía.
P.P.P.S.: ¡Con las ganas que tenía yo de meter esa cita culta en algún sitio! Piruleta para quien la ubique. Es fácil.
P.P.P.P.S.: Sí, eres esa.
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