Parece que los periódicos se han puesto de acuerdo en contarnos hoy que el profesor Ian Walker, de la Universidad de Warwick, ha inventado una fórmula matemática para medir el valor del tiempo. La formulita tiene en cuenta el salario percibido, el tipo de trabajo y el coste de la vida.
Lo cual, permítanme ustedes que les diga, me parece una solemne tontería. Todo eso puede ser importante, sí, pero hay otros factores que lo son aún más: cómo pasas el tiempo, dónde pasas el tiempo, con quién pasas el tiempo. Un minuto con un buen libro vale mucho más que una hora de "Operación Triunfo". Un segundo en
el paraíso vale más, mucho más que un día de agobios en la ciudad. Un instante con un amigo es muchísimo más valioso que cualquier cosa.
De modo que, con su permiso, me voy a permitir el lujo de recomendar al señor Walker como candidato para la próxima edición de los
premios Ig Nobel. Me parece una forma mucho más valiosa de perder el tiempo que leer su fórmula.
Y seguro que a ustedes también.
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