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> De los delitos y de las penas <

Vayamos por partes. El artículo 25.2 de la Constitución establece que "las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados."

Loable propósito, ¿verdad? Las penas privativas de libertad no deben ser castigos, ni formas de "quitar de enmedio" a los delincuentes para que no vuelvan a deliquir. Son instrumentos de rehabilitación, de reinserción social.

(A ver, quien haya dicho eso de "sí, y Santa Claus baja por la chimenea todas las Navidades", que se calle, que esto es un tema serio).

Esto (lo de la orientación de las penas de prisión, no lo de Santa Claus) ha sido esgrimido a menudo como argumento contra las penas de prisión de larga duración. La candena perpetua, por ejemplo, no permitiría en ningún modo la reinserción social, puesto que mantendría al delincuente encarcelado de por vida, sin volver a participar en la vida social. Y las penas de larga duración, se dice, hacen prácticamente imposible la rehabilitación, puesto que una persona que haya pasado la mayor parte de su vida en prisión difícilmente podrá adaptarse a una vida normal.

Lo cual es rigurosamente cierto si, en efecto, consideramos que el objetivo de la pena es la rehabilitación, y nos olvidamos de aquellas antiguallas de la prevención general y especial. Pero vamos a ser consecuentes: la rehabilitación no se consigue rebajando la pena por asesinato de treinta a veinte años, por ejemplo. Se consigue convirtiendo las prisiones en centros de reeducación y reinserción.

Y, naturalmente, condicionando la duración de la pena a que se produzca esa rehabilitación.

De modo que vamos a provocar un poco. Nada de pedir pena de muerte, o prisión perpetua, o endurecimiento de las penas para los etarras. No. Simplemente, mantengámoslos en la cárcel hasta que se hayan rehabilitado. Intentando reeducarles, claro, y convertirlos en personas. Quiero decir, en personas normales. Con todos los medios que hagan falta.

Pero que no salgan hasta que no aprendan en qué consiste la convivencia.

(A ver, ese que ha dicho que "entonces ya podemos tirar la llave": tienes razón, pero cállate).

2002-08-08, 19:10 | 0 comentarios

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